El aspirante a la gubernatura de Nuevo León interrumpió abruptamente una conferencia molesto por las preguntas de los reporteros
Samuel García se reunió con los representantes de los medios de comunicación. Estaban también Horacio Tijerina, dirigente estatal de MC y el dirigente nacional, que fue quien primero tomó la palabra para afirmar que el presidente López Obrador tiene metidas las manos en Nuevo León y en Jalisco, pues son los estados donde Movimiento Ciudadano reporta avances mayores.
Finalmente, las preguntas se enfilaron en Samuel quien, como se vio, muy a su pesar tuvo que responder. Quitándose el cubrebocas, dijo que se abstendría de contrademandar a De la Garza Santos, y que aportaría toda la información que le pidiera cualquier autoridad.
“Qué lástima que en vez de hablar del plan (de gobierno) tengamos que hablar de esto, pero con gusto damos la cara”, dijo.
Advirtió que no caería en el juego de De la Garza, que está “desesperado” porque ya ha sido rebasado en los sondeos de opinión y quien, por ello, se ha enrolado en una dinámica que no ha podido sostener, pues en la conferencia de prensa afuera de la FGR ya no dijo, como el viernes que su padre era operador del cártel.
La pregunta siguiente fue sobre el trabajador del despacho de la familia quien, según exhibió De la Garza, había dado por lo menos dos cheques de 100 mil pesos cada uno, a la cuñada del “June”. El cuestionamiento directo fue: ¿Su familia mantiene o no relación con la familia del capo?
García Sepúlveda eludió responder y, en cambio, acusó a los medios de ser recaderos del priista: “No vamos a caer en esta guerra de Adrián, de mandar pedir a los medios que le pregunten a Samuel, porque no hay absolutamente nada. Yo no hice ningún pago. Desde la vez pasada en el Senado reconocí que existía (el parentesco) y que no había relación, y no vamos a caer en la dinámica de que el PRI dicte la agenda, ni dicten los medios lo que pueden o no ir a plantearle a un senador”.
Se le reiteró que explicara la relación del trabajador del despacho, de nombre Enrique González Palomares, con la familia de García Mena. Los reporteros le aclararon que no repetían preguntas de nadie.
En respuesta, Samuel, con voz fría y apacible, aunque visiblemente molesto, dio por terminada la conferencia: “De nuevo, no es por mala onda pero, jamás, como Adrián, voy a ir a pelear con ustedes. Pero no puedo permitir que mi campaña política la dicte Adrián, y que él venga a plantear preguntas desde su búnker. Con todo respeto les digo estoy abierto a todas las autoridades y a todos los requerimientos que nos hagan. No hay nada qué esconder. Muchas gracias”.
Se levantó abruptamente y se apresuró a retirarse con gesto inusualmente serio, seguido de su esposa, Mariana Rodríguez.