DP.- Al menos 68 reclusos murieron en un nuevo baño de sangre en la penitenciaria ecuatoriana de Guayaquil, tomada por bandas del narcotráfico que ya habían protagonizado una de las peores masacres carcelarias de Latinoamérica con más de cien fallecidos.
Por varias horas los internos se trenzaron en una pelea con armas y explosivos, pese al estado de emergencia. Los nuevos choques estallaron la noche del viernes, cuando uno de los grupos invadió un pabellón para dar muerte con «salvajismo» a miembros del bando contrario, describió Pablo Arosemena, gobernador de Guayas, en cuya jurisdicción está Guayaquil (suroeste).
La comandante de la Policía ecuatoriana, general Tannya Varela, informó en rueda de prensa sobre el trágico resultado de las disputas que han sumido al país en un caos carcelario sin precedentes. En un primer reporte habló de 58 muertos, pero luego la fiscalía, en un tuit, elevó a 68 el número de víctimas mortales. También informó sobre 25 heridos.
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