Muere el arzobispo Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz

ManuelRojas.- El arzobispo Desmond Tutu ganador del Premio Nobel de la Paz en 1984 por combatir el gobierno de las minorías blancas en su país, murió este domingo 26 de diciembre.

Desmond Tutu nació en 1931 en un guetto de población negra de la pequeña ciudad minera de Klerksdorp, al oeste de Johanesburgo. Tras sufrir la poliomielitis de pequeño se despertó su intención de ser médico, pero la falta de recursos de su familia hizo que acabara siendo profesor, como su padre. En 1955 se casó con Nomalizo Leah Shenxane, con quien tuvo cuatro hijos y que también era maestra. Sin embargo, descontentos por la discriminación que sufrían los alumnos negros en las escuelas, Desmond Tutu y su esposa decidieron abandonar la docencia. Tras estudiar Teología, fue ordenado sacerdote en 1960.

A lo largo de su vida ocupó distintas responsabilidades en el seno de la Iglesia Anglicana, primero como obispo de Lesotho y de Johanesburgo y posteriormente como Arzobispo de Ciudad del Cabo, así como secretario general del Consejo de Iglesias de Sudáfrica, cargos desde los que siempre mantuvo una posición muy crítica con el apartheid, defendiendo con su verbo libre y agudo sanciones económicas contra su propio país así como acciones de lucha no violenta y desobediencia civil. “Sed amables con los blancos”, dijo en una ocasión durante los tiempos más oscuros de la discriminación racial, “os necesitan para redescubrir su humanidad”. Solo sus hábitos y su enorme popularidad le libraron de ir a la cárcel. Por su firme compromiso con esta causa recibió el Premio Nobel de la Paz en 1984.

La liberación de Nelson Mandela y otros presos políticos y la abolición del sistema de segregación permitieron las primeras elecciones libres y democráticas en 1994. Fue en esos años cuando Desmond Tutu bautizó a Sudáfrica como la nación del Arco Iris, una expresión que tuvo gran éxito. “Camino sobre nubes. Es un sentimiento increíble, como de enamorarse”, dijo entonces, “nosotros, los sudafricanos, vamos de convertirnos en el pueblo arco iris del mundo”. Tras el triunfo de Mandela en las elecciones, este le escogió como presidente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Pocos con más autoridad moral que él para dirigir el órgano en el que la recién nacida Sudáfrica sin apartheid debía abrirse en canal y tratar de sanar sus heridas.

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