ManuelRojas.- Quienes sólo se dedican a trabajar nunca se imaginan que en cualquier momento, un accidente o un par de delincuentes pueden acarrear problemas que se vuelven interminables gracias a la intervención de quién se supone debe poner orden, en este caso el Ministerio Público (MP).
Este es el caso de Fernando N., quien trabaja en un establecimiento de comida rápida, ubicado en la avenida Hidalgo de la ciudad de Huamantla, que cuando se dirigía a realizar una entrega a un domicilio de la calle 20 de noviembre en el barrio de San Lucas, dos sujetos empuñando armas blancas lo sorprenden, lo amenzanan y lo despojan de diferentes objetos personales y de la motocicleta en la que viajaba.
Afortunadamente los delincuentes no lo hieren y huyen, Fernando pide ayuda a una persona que caminaba por el lugar y logra comunicarse con sus compañeros de trabajo, habla al número de emergencias 911 para pedir auxilio a la Policía, y aunque muchas personas siempre critican a los elementos de la Policía Municipal de Huamantla por no aparecer en el momento preciso, en esta ocasión llegaron a tiempo.
Después de un breve operativo, los ladrones al ser acorralados abandonan la motocicleta en unos terrenos de labor, y los oficiales recuperan el vehículo. Después del susto, justo en este momento inicia un calvario burocratico para Fernando, quién tiene que acudir a las instalaciones de la Coordinación de Seguridad Pública Tránsito y Protección Civil Municipal, para intentar recuperar el vehículo con el que trabaja.
La motocicleta Italika FT 2021 de color rojo, comprada por Fernando con la ilusión de pagarla con el fruto de su trabajo, es puesta a dispocisión del MP, pero no del que se ubica en la ciudad de Huamantla que sólo funciona de 9 a 17 horas de lunes a viernes. Es hasta el Municipio de Apizaco a dónde tiene que trasladarse Fernando, para recuperar el vehículo, y en ese momento ya es de madrugada. De ese día a la fecha ha transcurrido prácticamente dos semanas, y aunque ya acreditó la propiedad de la motocicleta, el representante del MP sólo informa que le falta enviar algunos oficios, y el personal de la Policía de Investigación del área de robo de vehículos argumenta que no tiene conocimiento del caso.
Pero falta todavía el perito que advierte que tiene mucho trabajo, y si esto fuera poco, falta la cuenta del corralón, que incluye el arrastre, el uso de piso y las maniobras, y todas las idas y vueltas a la ciudad de Apizaco, porque para el Poder Judicial del Estado y para la Procuraduría General de Justicia del Estado, aunque Huamantla tenga alrededor de 100 mil habitantes, no es necesario que haya un Ministerio Público que atienda las 24 horas de los 365 días del año, y mientras, Fernando seguirá esperando que le devuelvan su «moto» para poder trabajar, y que la cuenta del corralón no sea muy elevada, porque de lo contrario se quedará sin empleo y con una deuda que no podrá pagar.