23 años después del asesinato de Paco Stanley, no hay castigo para los responsables

DebatePúblico.- El 7 de junio de 1999 a las 8:30 horas, llegaba a los estudios de TV Azteca, Francisco Jorge Stanley Albaitero, mejor conocido como Paco Stanley, para grabar su programa ‘Una tras otra’.

Tras salir del estudio, el conductor se dirigió a comer a el restaurante ‘El Charco de las Ranas’, ubicado en Periférico Sur, acompañado de Mario Bezares, el reportero de espectáculos Jorge Gil y sus escoltas.

De acuerdo con testigos presenciales, Mario Bezares recibió una misteriosa llamada telefónica y antes de que se retiraran del restaurante mencionó que la comida le había hecho daño, por lo que tuvo que ir al baño, mientras Paco Stanley, Jorge Gil y los escoltas se adelantaron a su vehículo.

Era cerca de mediodía cuando un grupo de hombres armados se acercaron al auto donde esperaban a Bezares y comenzaron a disparar.

Horas más tarde, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal realizó las primeras investigaciones y reveló un retrato hablado de uno de los sospechosos del ataque.

Francisco Jorge Stanley Albaitero fue velado en una agencia funeraria donde acudieron figuras del espectáculo como Lucía Méndez, Dulce y Pocholo, entre otros. El 8 de junio de 1999, Paco Stanley fue enterrado en el Panteón Español de la Ciudad de México.

A 23 años el homicida y las circunstancias del asesinato de Paco Stanley aún no han sido esclarecidas por irregularidades en el caso.

De acuerdo con el libro Análisis sociológico: caso Paco Stanley , de Angélica Cuellar, la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (hoy fiscalía) planteó dos líneas de investigación para esclarecer el asesinato del conductor de televisión.

Al día siguiente del asesinato de Paco Stanley, la dependencia informó que se habían establecido los ejes de la indagatoria.

«La dependencia anuncia que aplicó pruebas toxicológicas a Bezares y al cuerpo de Stanley, ambos dieron positivo al consumo de cocaína. Se informa del hallazgo de una credencial que acredita a Stanley como funcionario de la Secretaría de Gobernación y le autoriza a portar armas de fuego».

También informó del hallazgo de medio gramo de cocaína y de un artefacto de metal utilizado para la trituración de droga.

A pesar de que Mario Bezares había dicho frente a televisión que no era consumidor de esta droga, durante su declaración dijo que consumía cocaína de manera ocasional.

El 22 de junio de 1999, la jueza encargada del caso concedió un arraigo en contra de Mario Rodríguez Bezares por 30 días, luego de que el conductor realizara trámites que indicaban su intención de abandonar el país junto con su familia.

Una llamada telefónica desde prisión

En el libro de la socióloga Angélica Cuellar se explica que desde un teléfono público, ubicado en el reclusorio Sur, el interno Luis Gabriel Valencia realizó una llamada telefónica al número 061, diciendo que tiene información sobre el asesinato de Stanley.

El que fuera cocinero de los hermanos Jesús y Luis Amezcua, señaló a Mario Bezares, Paola Durante, Erasmo Pérez y a los hermanos, como responsables de planear el atentado en contra del conductor de televisión.

El 18 de agosto de 1999, Erasmo Pérez Garnica, El Cholo, presunto autor material del asesinato de Paco Stanley fue detenido en la ahora alcaldía Gustavo A. Madero, porque sus características físicas coincidían con la descripción del homicida y con el retrato hablado de éste.

Cinco días después, los hermanos Amezcua negaron su participación en el atentado contra Stanley y aseguraron no conocer a Mario Bezares, Paola Durante y Pérez Garnica.

En un comunicado de prensa, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal informó de la probable responsabilidad de Luis Ignacio Amezcua, Erasmo Pérez Garnica, Paola Durante Ochoa, Mario Rodríguez Bezares, Jorge García Escandón y Luis Rosendo Martínez Delgado en el asesinato del conductor de televisión.

«La PGJDF afirma que la vinculación de Stanley con el narcotráfico no se limitaba al consumo y posesión de cocaína, sino que la dependencia tiene constancia de la estrecha relación personal entre el conductor y el narcotraficante Amado Carrillo»

La tortura hacia el cocinero de los Amezcua

En el 2000, durante una audiencia de desahogo, se llevó el careo entre Mario Rodríguez Bezares y Luis Gabriel Valencia en el interior del reclusorio Oriente, en donde el cocinero de los Amezcua declaró haber sido víctima de tortura durante su estancia en el penal de Perote, Veracruz.

Al mes siguiente, Luis Gabriel Valencia se retractó de las acusaciones emitidas contra Paola Durante, Erasmo Pérez Garnica y Mario Rodríguez Bezares.

El 27 de abril de ese año, la procuraduría capitalina amplió las pruebas de veracidad de los testimonios, al presentar un video grabado el 8 de diciembre de 1999, en el que Valencia afirmó haber sido golpeado por órdenes del director del penal de Perote, Veracruz, con el propósito de que se retractara de sus acusaciones.

En entrevista telefónica con una conductora de televisión de TV Azteca, Gabriel Valencia modificó la versión de sus hechos, pues dijo que fue obligado por Samuel del Villar, Fernando Castro y Mauricio Tornero a declarar contra los implicados por el asesinato de Paco Stanley.

Liberación de los detenidos

Por su cuenta, en mayo de 2000, José Luis Martínez Delgado, asistente personal de Bezares, afirmó haber sido presionado por el fiscal Fernado Castro Fernández para inculpar a su jefe de la muerte de Stanley.

El 25 de enero de 2001, el juez penal notificó a los inculpados que las pruebas presentadas en su contra no le permitían acreditar su participación en el asesinato de Francisco Stanley, por lo que ordenó su inmediata liberación.

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