🔴 Los ciudadanos ya no creemos en lo que escriben desde su escritorio servidores públicos y supuestos responsables educativos
ManuelRojas – La exigencia de Justicia prácticamente se ha convertido en una constante en todo México, y ahora forma parte de la vida de los familiares de Yair, quien murió después de ser agredido en la Comunidad de San Diego Xalpatlahuaya, Municipio de Huamantla, cuando se dirigía a la escuela de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), dónde cursaba el primer semestre.
Ahora, de nada sirven los comunicados de la UAT, firmados por Secretarios Académicos, Técnicos y hasta por el Rector, y de nada sirve que el actual comisionado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (CESESP), Maximino Hernández Pulido, informe que la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala (PGJE) ya investiga «la agresión a un estudiante universitario, quien lamentablemente perdió la vida cuando era intervenido en el Hospital General de #Huamantla», y no sirve porque los ciudadanos simplemente ya no creemos en lo que escriben desde su escritorio servidores públicos y supuestos responsables educativos.
Ya de nada sirven señalamientos y manifestaciones en la rectoria de la UAT, porque dónde ocurrió la agresión a Yair, es un lugar donde los infames delincuentes actúan con la complacencia de la Policía Estatal y Municipal, así lo afirman habitantes, que recuerdan los asaltos a unidades de transporte público, y a conductores a quienes los delincuentes les han arrebatado sus vehículos.
Tampoco sirvió que hace unos días el secretario de Gobernación Federal, Adán Augusto López haya visitado Tlaxcala, reconociendo el trabajo de la gobernadora Lorena Cuéllar para mantener según él, a Tlaxcala como una de las entidades más seguras del país.
Son niños, estudiantes, mujeres, somos todos quienes padecemos las consecuencias de la violencia e inseguridad, que nunca se acabará con discursos ni con campañas ni promesas, porque mientras esto ocurre, los responsables de robos, asaltos , feminicidios, secuestros y más, gozan de la impunidad que les han regalado las autoridades de todos los niveles de Gobierno.