ManuelRojas.- La conmemoración del Día Mundial del Agua tiene el objetivo de crear conciencia sobre la importancia de preservar este recurso, y este año, se hace bajo el lema «Agua para la paz».
El agua es vital ya que en condiciones normales, se estima que un ser humano promedio puede sobrevivir alrededor de tres a cinco días sin beber agua. Incluso, en casos excepcionales, hasta una semana.
El Día Mundial del Agua, se celebra a nivel internacional cada 22 de marzo, desde 1993. Y
se remonta al momento en que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomendó su creación durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en Río de Janeiro, también conocida como Cumbre de la Tierra, en Brasil.
Es muy importante recordar que en nuestro planeta, 2.000 millones de personas -el 26% de la población- no disponen de agua potable y 3.600 millones -el 46%- carecen de acceso a un saneamiento gestionado de forma segura, según informes de la UNESCO de 2023. Asimismo, se espera que esta escasez empeore en los próximos años, a medida que se agrave el cambio climático.
Y es que, aunque el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta de agua, se calcula que únicamente el 0,5% es utilizable y disponible. Este recurso, aunque vital, no está asegurado; necesita ser conservado y protegido bajo la idea de que no es un recurso por el que competir, sino un derecho humano.
Este Día Mundial del Agua viene acompañado por tres mensajes clave, que se construyen en torno a la mencionada relación entre el agua y la paz.
El agua puede crear paz o desencadenar conflictos. Si el agua potable escasea o si la gente tiene dificultades para acceder a ella, las tensiones entre comunidades pueden aumentar. En este aspecto, cooperar podría equilibrar necesidades y estabilizar el planeta.
La prosperidad y la paz dependen del agua. A medida que los países implementen en sus políticas la gestión del cambio climático, de las migraciones masivas y de la inestabilidad política, deberán poner en el centro de los planes la cooperación hídrica.
El agua puede sacarnos de una crisis. La unión en torno al aprovechamiento justo y sostenible del agua (desde las acciones internacionales hasta las de nivel local) crear un efecto de cascada en positivo y fomentar la armonía entre comunidades, generar prosperidad y fomentar resiliencias frente a los desafíos