DebatePúblico.- El 27 de noviembre de 2022 marcó un antes y un después en la historia política reciente de México. Fue en el Zócalo capitalino, tras una multitudinaria Marcha del Pueblo, cuando Andrés Manuel López Obrador le dio nombre y fuerza ideológica a la filosofía que respalda la Cuarta Transformación, Humanismo Mexicano. Fue una declaración pública, una chispa para la reflexión colectiva sobre nuestro modelo de gobierno, con raíces tanto universales —como “nada humano nos es ajeno”— como profundamente mexicanas, basadas en nuestra grandeza cultural milenaria y en la fecunda historia política nacional.
Desde ese momento, mi compromiso ha sido una lucha ideológica, profesional, política y personal por contribuir a esta construcción filosófica y de acción desde Tlaxcala. Estoy comprometido desde tres frentes:
- Como funcionario público, garantizando que las políticas sociales y educativas tengan como marco el respeto a la dignidad humana.
- Como activista, generando espacios de diálogo, reflexión y praxis junto con comunidades, organizaciones y ciudadanos.
- Como ciudadano consciente, participando en foros, medios y redes para que este concepto germine como herramienta de cambio social.
He sido claro, sé que esta postura se asocia con aspiraciones visibles, pero lo repito, si hay alguna aspiración, no puede ser individual. Debe ser colectiva, surgida desde el pueblo y con el pueblo. Esta es la esencia del Humanismo Mexicano, no es un fetiche personal, sino un modo compartido de pensar y hacer política.
Actúo con prudencia consciente, no con temor. Mis palabras y acciones están medidas, pero firmes. Porque la prudencia no es resignación, es una decisión estratégica que permite avanzar sin renunciar. Reitero que nadie debe confundir mi prudencia con tibieza. Este posicionamiento ideológico y político solo tiene sentido si es compartido y construido con la gente; de lo contrario, se desdibuja. Por eso, seguimos en el camino, con pasos fundados en el corazón colectivo.
Tlaxcala también está llamada a ser referente en este modelo. En cada acto, discurso o foro, me posiciono con identidad, convicción legal y, sobre todo, con la esperanza de que el Humanismo Mexicano sea nuestra brújula común.
La unidad y la lealtad la vamos a construir, como dijo el expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo sostiene la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y lo afirma la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, en torno del proyecto y su esencia transformadora.
Buen inicio de semana, con afecto.
Homero Meneses Hernández