Moscú amaneció sitiada por las fuerzas de seguridad, que en las primeras horas detuvieron a más de 2.000 personas en decenas de localidades donde se convocaron las protestas para la liberación de Alexei Navalny, principal enemigo político de Vladimir Putin
“Estados Unidos condena el uso persistente de tácticas brutales de Rusia contra manifestantes pacíficos y periodistas por segunda semana consecutiva y repite su llamamiento a liberar a quienes fueron detenidos, entre ellos Alexei Navalny”, afirmó en Twitter el secretario de Estado.
La policía detuvo a más de 2.000 personas en Rusia en el comienzo de una nueva jornada de manifestaciones para exigir la liberación de Navalny, según un recuento de la ONG OVD-Info actualizado a las 12 GMT, tres horas después de la hora marcada para la concentración.
En Moscú las fuerzas de seguridad levantaron desde la noche del sábado vallas en un perímetro en torno a la plaza de Lubianka, donde se encuentra la sede del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) y donde el equipo de Navalny ha convocado la protesta. Las autoridades han recomendado a los comercios y restaurantes del centro que cierren sus negocios durante el día. Además, varias estaciones del metro fueron cerradas para evitar que los manifestantes lleguen a los puntos de concentración.
“¡Putin es un ladrón!”, “¡Libertad!”, gritaban decenas de manifestantes cruzando el centro de la capital rusa, donde el lugar de la protesta fue cambiado en el último momento ante las restricciones policiales que limitaban el acceso a varias calles del centro.