Las decisiones educativas deben tomarse escuchando a la gente y garantizando derechos

Detrás de cada ajuste al calendario escolar existen millones de historias familiares, procesos pedagógicos delicados y derechos que deben protegerse con responsabilidad.

Hoy me encuentro en la sesión extraordinaria de la CONAEDU, convocada para analizar el tema del calendario escolar nacional.

Desde aquí quiero compartirle a las y los tlaxcaltecas que la postura que llevamos, por instrucción de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, parte de tres principios fundamentales.

El primero es cuidar el derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes. Cada decisión debe valorar el impacto real en los aprendizajes, particularmente después de años complejos para el sistema educativo nacional.

El segundo principio consiste en observar con responsabilidad todos los procesos pedagógicos y administrativos del cierre de ciclo escolar. No se trata únicamente de definir fechas. Existen programas de alimentación, transporte de maestros, evaluaciones, certificaciones, procesos de inscripción y organización institucional que deben garantizarse correctamente.

Y el tercer principio quizá sea uno de los más importantes. Cuidar la dinámica cotidiana de las familias tlaxcaltecas. Miles de madres y padres ya organizaron horarios laborales, movilidad, cuidados y economía familiar en función del calendario escolar vigente.

Estos principios se encuentran plenamente alineados al respaldo institucional al Gobierno de México, a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la Secretaría de Educación Pública que dirige el Srio. Mario Delgado Carrillo. La educación requiere diálogo, prudencia y sensibilidad social.

La Nueva Escuela Mexicana, tiene la enorme virtud de entender territorio en su complejidad, por ello propondremos un enfoque diferenciado y flexible que atienda esa diversidad.

¿Ustedes qué opinan? Los leo.

Con afecto, certeza y compromiso.

Homero Meneses Hernández

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